Los contratos que se formalizaron durante la crisis salen de la hibernación en un mercado muy diferente

Hace cinco años, entró en vigor la Ley 4/2013 en la que se aprobaron las nuevas medidas de flexibilización del mercado del alquiler de la vivienda. La ley modificó varios preceptos de la LAU, entre ellos la duración obligatoria de los contratos, pasando de cinco años a tres y reduciendo la prórroga de tres a uno.

En la actualidad, muchos inquilinos y propietarios que formalizaron contratos de alquiler antes de junio de 2013 se preguntan en qué situación están dichos contratos.

Según los expertos, estos son algunos aspectos que hay que saber:

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

No es obligatorio para el propietario finalizar el contrato una vez pasado esos cinco años

Los contratos firmados antes de la actual Ley 4/2013 que terminen este 2018 se renovarán automáticamente si no se avisa al inquilino de la cancelación con un mes previo al vencimiento (según artículo 10 de la LAU). Los contratos anteriores a 2013 se seguirán rigiendo por su propia ley, si solo se actualiza la renta, pueden seguir sujetos a tácita reconducción.

Para los contratos firmados después de 2013, hay dos opciones:

-Si se renueva solo la renta, se entiende que aplica un año de prórroga y al año siguiente se puede volver a modificar la renta.

-Si se firma un nuevo contrato, la renta queda fija por tres años.

 

El propietario puede adecuar la renta al mercado actual

Si el propietario notifica la cancelación del contrato un mes previo al vencimiento, puede rescindirlo y realizar un nuevo contrato con las nuevas condiciones, que puede ser una subida de la renta. Es imprescindible que la notificación sea un comunicado oficial (carta, burofax…).

El tipo de subida que puede hacer el arrendador es libre, el mercado del alquiler se rige por la oferta y la demanda y puede establecer el precio que considere conveniente. No obstante, es aconsejable que valore si merece la pena subir el precio (o cuánto subirlo) a un inquilino que aporte estabilidad frente a tener que buscar uno nuevo con todo lo que eso conlleva.

 

El inquilino puede negarse a una subida de precio

Si el propietario no realiza la notificación, el arrendatario puede negarse a un incremento de la renta y tiene el derecho a permanecer en la vivienda durante tres años más. No obstante, si el casero ha notificado correctamente la decisión, poco puede hacer el inquilino (no sirve de nada negarse a recoger las notificaciones, puesto que queda registrado el envío) y es conveniente que busque otras opciones de alquiler si no está de acuerdo con la subida del precio.

 

Propietario e inquilino pueden llegar a un acuerdo que beneficie a ambos

En todo caso, no hay que llegar a los extremos. Cuando se acerque la fecha de finalización del contrato, propietario e inquilino pueden llegar a un acuerdo de renovación que beneficie a ambos.

Además, pueden pactar alquileres de periodos largos, actualizar el arrendamiento a las condiciones actuales o informarse sobre las cláusulas nulas a día de hoy.

 

Ante cualquier duda, es muy aconsejable consultar estos aspectos con profesionales, ya sean abogados o expertos inmobiliarios.

 

 

 

Publicado originalmente en Inmonews

Categories: Consells

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